Si tu eres de los ya no tan jóvenes como yo, que pasabas horas viendo MTV tal vez has notado que ya la programación no es la misma, y muy seguramente como la mayoría de los que disfrutamos de dicho canal en sus años dorados, te preguntaras:
¿Por qué MTV ya no transmite vídeos musicales? Esta es una pregunta que muchos nos hemos hecho al ver que “Music Televisión” (MTV) -que era conocido por sus bizarros cortos comerciales, reportajes de skate, BMX y otros deportes extremos y miles de vídeos musicales en shows al aire conducidos por anfitriones o VJ’s como Ruth que nos hacia soñar que todos podíamos conseguir una novia como ella. Ahora se dedica a producir y transmitir reality shows o series para adolescentes y adultos jóvenes con muy poco contenido en el cerebro.
Para muchos individuos como yo, que nos criamos en los años 90, los vídeos musicales eran fundamentales para nuestro diario entretenimiento y para la formación de nuestro actual gusto musical. ¿Qué mejor herramienta que MTV? Sabiendo esto, se puede entender nuestro descontento al ver que MTV traicionó su único propósito original de pasar vídeos de nuestros artistas favoritos y que se ha rebajado a pasar las tristes vidas de chicas adolescentes embarazadas, las patéticas aventuras de 6 jóvenes ítalo-americanos parranderos y promiscuos... ¡Pero bueno MTV! ¡¿Qué Carajos te pasó?! ¿Quién es el culpable de esto? ¿Algún nuevo productor ejecutivo o director de programación? ¿Sera que los directores de vídeos ya le da ladilla hacerlos? ¿A los artistas les parece perder el tiempo? ¿Ya no hay buenas ideas para hacer esos vídeos? PUES NO.
Esto puede venir como algo sorprendente, pero el culpable de esta indignante situación eres TÚ. Sí, tú. Y yo también soy culpable. Nuestra generación de los años noventa en general. En este momento te preguntarás por qué afirmo que nosotros somos los culpables y la respuesta es más obvia de lo que piensas.
Internet. Exacto, Internet. El auge del Internet empezó con el nuevo milenio y trajo miles y miles de cosas geniales y oportunidades que las generaciones anteriores no tuvieron. Una de ellas fue el acceso a descargar información y música gratis. Con programas como Napster, BearShare, Ares y Limewire podíamos bajar y compartir cantidades enormes de música. Aún siendo ilegal, nosotros ejercimos nuestro “derecho” a tener música gratis y “robamos” música por una buena causa. No te sientas culpable, las disqueras y nuestros artistas siguen sentados sobre sus millones y muchos de ellos incluso apoyan nuestra causa por ejemplo, Robbie Williams, Annie Lennox, Blur, Radiohead, Foo Fighters, entre otros. Llamémonos los “Robin Hoods de la era de la información”.
Volviendo a los vídeos. Cuando nos dedicamos a bajar música, hicimos que los vídeos musicales tuvieran mucho menos valor que antes. Entonces, canales como MTV decidieron solo pasar los vídeos que les generaran ganancias. ¿Acaso no has notado que en los vídeos musicales actuales el cantante o uno de los integrantes de la banda muestra su iPod, iPad, o celular? Pues ese pequeño momento en el cual ese personaje muestra su candente y sexy iPhone al público del concierto es la única razón por la cual el vídeo fue financiado en primer lugar. Además, ¿qué más queremos saber sobre nuestros artistas? Los seguimos en Twitter, estamos suscritos a su perfil de Facebook, y podemos ver una y otra vez sus vídeos en YouTube. Mejor cambia de canal, MTV ya no tiene mucha buena música que ofrecerte. A menos que seas fan de Katy Perry, Justin Bieber o Lady Gaga (lo cual encuentro improbable ya que lees este blog).
Es triste darte cuenta de que ya no te puedes quejar porque MTV ya no pasa vídeos musicales pues tú tuviste parte de la culpa de que eso sucediera. MTV nos decepcionó, pero nosotros lo decepcionamos primero. Sí, MTV se dejó llevar por el consumismo y vendió sus valores a empresas gigantes como Nokia, Apple y Samsung y eso fue un gran factor en este horrendo crimen a la cultura. Nosotros, sin embargo, también fuimos sus cómplices en este macabro plan. Creo que ninguno de nosotros tiene derecho a quejarse ahora. Lo único que nos queda es pagar las consecuencias de nuestros actos, llenar de nuevo nuestra taza de café, ponernos nuestros audífonos y seguir viendo vídeos en YouTube.

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